EDITORIAL
Cuatro años más para consolidar lo obtenido

Sísifo es un personaje de la mitología griega, fundador y rey de Éfira (nombre antiguo de Corinto), a quien en el infierno se le castigó con cargar eternamente una enorme piedra por una cuesta, pero antes de que alcanzase la cima la piedra siempre rodaba hacia abajo, de modo que Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio.

Tal parece que los amigos del PRD consideran a nuestro país un Sísifo moderno, de manera que cada vez que está acercándose a la solución de sus problemas, ellos tienen el derecho de venir al gobierno a retrotraerlo a la posición anterior, y así por los años de los años.

Esa es la experiencia que conserva el pueblo dominicano de los gobiernos de ese partido del 1978 al 1986, y de manera especial, porque todavía está fresco en su memoria, el de 2000-2004. En este último período el país fue su- mido hasta el fondo, de donde lo ha venido sacando la administración del PLD, como lo demuestra la recuperación de la estabilidad macroeconómica, la activación del crecimiento del producto nacional y la reconquista de la confianza de inversionistas y agentes económicos en general, como lo refirió el Presidente Leonel Fernández en su discurso de proclamación como candidato de nuestro Partido.

Resulta obvio el contraste entre la posición en que cae el país cuando gobiernan los perredeístas y la cima a la que sube cuando gobiernan los peledeístas. El desastre de aquellos resulta ridiculizado por los logros de los discípulos de Juan Bosch. Nadie que no tenga los ojos cubiertos por la venda del fanatismo puede desconocer que durante la actual gestión de gobierno del PLD el peso dominicano ha vuelto a adquirir valor, que las tasas de interés de los préstamos bancarios han bajado de manera significativa, que la inflación se ha reducido en forma abrupta y la economía ha vuelto a crecer, por encima inclusive de los niveles alcanzados durante nuestra primera gestión peledeísta.

Y todo eso se ha logrado pese al alza imparable de los precios del petróleo en los mercados internacionales, que en un momento llegó a cotizarse hasta 100 dólares el barril.

La suerte está echada y los dominicanos han tomado ya una decisión porque, como lo dijo el Presidente Leonel “jamás, bajo ninguna circunstancia, los pueblos cambian lo seguro por aquello que les resulta dudoso”. Sobre todo cuando a todos los países del área les amenazan situaciones adversas como la crisis hipotecaria de los Estados Unidos, la devaluación del dólar norteamericano frente al euro, el yen y otras monedas, y la que los especialistas consideran una inminente recesión de la economía de los Estados Unidos.

El país ha avanzado mucho en estos cuatro años, y lo que le conviene es consolidar lo logrado: estabilidad de su economía, el crecimiento alcanzado, el control de la inflación, la promoción de la creación de empleos y el mante- nimiento de la confianza de los agentes económicos. Además, el desarrollo de la infraesturctura, de la educación, la atención de la salud, el deporte, de los envejecientes, entre otros sectores.

Porque se resiste a ser convertido en un nuevo Sísifo, el pueblo dominicano dirá nuevamente no al retroceso, y sí al progreso.



1813: Nace Juan Pablo
Duarte


Santo Domingo.- El 26 de enero de ese año nace Juan Pablo Duarte y Diez, padre de la patria. Sus padres fueron Juan José Duarte y Manuela Diez Jiménez. Sus primeras enseñanzas las recibió de su madre y, más tarde, asistió a una pequeña escuela de párvulos dirigida por una profesora de apellido Montilla.
En 1828 o en 1829, viajó, vía Estados Unidos, Inglaterra y Francia, a España. Para 1831 ó 1832 aparece de nuevo en Santo Domingo. El 16 de julio de 1838 fundó la sociedad secreta "La Trinitaria". Luego la sociedad "La Filantrópica" destinada a realizar una importante labor de propaganda mediante la representación de piezas teatrales. Encabezó el movimiento reformista en la ciudad de Santo Domingo, que propugnaba por el derrocamiento de Boyer en Haití. Perseguido, tuvo que salir del país en 1843 y regresó en marzo de 1844. Se incorporó a la Junta Central Gubernativa. Falleció en Caracas, Venezuela, el 15 de julio de 1876 a los 63 años de edad.
1793: Ajustician
a Luis XVI


Luis XVI nació el 23 de agosto de 1754. Fueron sus padres Fernando, Delfin de Francia, y María Josefina de Sajonia. El comienzo del reinado de Luis sufrió un grave contratiempo con la restauración de los Parlamentos en 1774. El 21 de junio de 1791, Luis XVI intentó huir a la actual Bélgica. Fue regresado a París, donde continuó como Rey constitucional, aunque bajo arresto domiciliario, hasta 1792.
El 25 de julio de 1792, Carlos Guillermo Fernando, Duque de Brunswick, comandante de las fuerzas prusianas, publicó un manifiesto que amenazaba a los parisinos con una venganza ejemplar si la familia real recibía algún daño. El manifiesto fue considerado como la prueba definitiva de que existía una conspiración entre Luis y fuerzas extranjeras en contra de Francia. Luis fue arrestado oficialmente el 13 de agosto de 1792. El proceso contra Luis comenzó el 1 de diciembre de 1792, bajo cargos de alta traición. Fue sentenciado a muerte en la guillotina el 21 de enero de 1793, por 361 votos a favor, 288 en contra y 72 abstenciones